Escribir mil palabras y que todas me lleven a ti, de una manera o de otra.
Que todo lo que pienso acaba transformándose en ti.
Todo lo que siento lo comparo contigo.
Creo que nunca he sentido tales sentimientos o quiero pensar eso mismo; dejarlo en el rincón de mi habitación que sólo se ilumina si es de noche.
Pero me gustaría, a veces y sólo a veces, como hoy a las dos y pico de la noche, poder perderme en alguien. Buscar y encontrarle. Tener ocupada mi mente con él ya que es el único pensamiento con el que no podré dejar de sonreír y con el que no quiero que nunca se acabe.
Esa persona que te deja su olor de haber estado todo el día a su lado. Con el que las sonrisas se transforman en miradas y esas miradas en besos. Cada abrazo nos lleve a ese rincón el que yo me puedo cobijar en ti y tú en mí, en ese momento el mundo es sólo una pesadilla que nos separa cuando despertamos de nuestra realidad y sólo NUESTRA.
Lo demás me lo guardo para aquellos sueños en los que tú aún no estás.