jueves, 29 de agosto de 2013

Mata mi tiempo con tu amor.

Hazme recordar lo que era soñar.
Haz que todo mi tiempo lo llene de sonrisas junto a ti.
No dejes que de mis ojos caigan lágrimas que se deslizan por mis mejillas cansadas de ser empapadas día tras día.
Mi corazón sin esperanza aún sigue latiendo con un pequeño soplido que si pegas la oreja a mi pecho lo puedes escuchar. Es como un lamento que quiere permanecer en silencio mientras cada ilusión muere apuñalada por la realidad que no puedo cambiar. No dejes que mi corazón deje de latir ni un segundo, haz de tu momento nuestro momento. 
Todo lo tuyo y lo mío sea un nuestro para que todo pueda ser compartido. El dolor se sienta menos y las alegrías nos llenen de felicidad porque nos tenemos el uno al otro.

Cada minuto que intento pensarte es un minuto perdido porque no logro recordar tu rostro. Sólo me acuerdo de una silueta que se aleja y que no quiere hacerse cargo de mi corazón abandonado en una caja de cartón en la que escribí "olvídame". 
Volver a recordar el dolor que mantiene mi corazón apagado...
Pero cada día intento que mi sonrisa brille, mi mente olvide y que en mis ojos haya un esplendor de esperanza en el que todo puede cambiar y al menos ser archivado en la biblioteca del pasado... Esa biblioteca en la que los recuerdos quedan en grandes libros antiguos que nadie quiere leer pero que todos recuerdan como una gran historia pasada.

Cuando tu mirada deja de brillar.

Hay veces que siento como se apaga el mundo lentamente cuando tus ojos no me miran, cuando tu mirada no me habla...
Necesito ver el sol en tus ojos, las estrellas en la noche pero no me dejas verlo porque las lágrimas inundan tu alma en el mar de la agonía y la desesperanza...

Hay días en los que tu presencia me deja más ciego que el propio sol y noches en las que eres mi luz, mi delicada y dulce lucecilla que me ilumina cuando todo es oscuridad, tiniebla, miedo...
Quiero que te vuelvas a iluminar cuando nos podamos fusionar en un abrazo y si desaparezco mientras tu luz me consume, que así sea. Sólo tu me has dado la vida y sólo tú me la puedes quitar.

martes, 27 de agosto de 2013

No recuerdo ni su voz

Mi soledad me hace olvidar o al menos que no recuerde lo único que me pertenece hasta ahora, mi pasado.
El miedo a la nada me hace ser vacía, carezco de algo que no sé ni qué es.

No recuerdo lo que se siente cuando te abrazan, cuando te besan, cuando te piensan, cuando te desean, cuando te quieren, cuando se preocupan por ti.
No recuerdo como se daba un abrazo, como decir te quiero sin que suene a lo de siempre, como era la alegría, como sonreía sin que me duela...

Ves que sonrío, soy alegre, echo carcajadas al aire sin importarme que me quede sin aire. No hay nadie más falso que yo.

Me duele el confiar, el entregarme, el no poder querer, el sentirme tan sola y que me sienta agusto sin nadie a mi lado. Me ha empezado a molestar la compañía, el cariño, las miradas que te analizan.

La ilusión me mata o está muriendo lentamente...

Ahora mismo he llegado a un punto en el que no sé si es mejor ilusionarse y vivir con ilusión mientras engaño a mis pensamientos. O por el contrario dejar la ilusión a un lado porque lo único que me va a provocar es un sentimiento de agonía y agobio.

Ilusionarse es torturarse en un tiempo limitado con unos pensamientos, sentimientos completamente irreales que te llevan a lo más absurdo de tu ser.
Para mí no vale nada sentir esa ilusión, porque... ¿Qué es la ilusión? Es ese vacío creado para ti mismo y que te basas en un hecho realizado por personas que te provocan una alegría falsa hasta que llega el momento de la desilusión y todo tu mundo creado por ese sentimiento se te derrumba y tú con él.

Es de imbéciles ilusionarse, pero he de decir que también es de valientes. Valientes que se arriesgan, que no temen el fracaso, que no les da miedo el mañana y viven el hoy.
Aunque para mí siga siendo la sensación o sentimiento más absurdo que puede crear el ser humano para torturarse un día tras otro.

No ser, o carencia absoluta de todo ser.

La nada...
¿Qué es la nada? ¿Existe la nada? ¿La nada es nada en sí misma? ¿La nada puede llegar a sentirse? ¿La nada es la carencia de todo?

Para mí la nada es pura ironía, no hay nada que sea nada porque si existe es que es algo y ese algo tiene que estar, ser sentido o tocado...
La nada es aquello que no existe, por lo que la propia nada no existe.

La nada es el vacío absoluto, pero no creo ni que sea oscuridad. La oscuridad no nos muestra si hay algo más allá de lo que nuestros ojos pueden ver, nuestro cuerpo tocar y nuestra alma sentir.
La oscuridad oculta algo que quiere o le gustaría que no fuese nada, que nunca existiera...


¿Un corazón puede dejar de sentir?

Muchas veces decimos "no siento nada, es como si estuviese vacío". ¿Puede ser totalmente cierto? ¿Una persona pueda llegar a convertirse en el vacío más absoluto? ¿O siempre le queda algo en su interior que aunque no lo vea le hace sentir y seguir viviendo?

Creo que nadie puede llegar a sentir el vacío como tal. Puede que sintamos el vacío como definición como:
"Falto de contenido físico o mental".
"Hueco o falto de la solidez correspondiente".
"Falta, carencia o ausencia de alguna cosa o persona que se echa de menos".

Empezaré con la primera definición.

Cuando te falta algo sientes ese "vacío" pero no por ello sea la nada y no tengas algo a lo que aferrarte, simplemente careces de ese contenido.

La segunda yo la entiendo por lo siguiente: Hay veces que no te sientes todo lo fuerte que te gustaría ser o en un momento puntual los problemas, pensamientos te devoran y no consigues dominarlos, por lo que te siente débil, sin solidez, careces de esa dureza que te haría imparable, no necesitarías a nadie más que a ti mismo. Por lo que hay veces que está bien que carezcamos de solidez, para darnos cuenta, muchas veces, que no estaos solos y que hay alguien más que nosotros mismos a los que les importamos de verdad y se preocupan.

Y la tercera es la que más se acerca a ese sentimiento que muchas veces utilizamos a la ligera. No es que no sientas nada cuando te falta algo, cuando se muere alguien o cuando se marchan para siempre sin despedirse y nunca más les vuelves a ver porque el presente y el futuro lo quieren así. Les echas de menos, claro que sientes, sientes ese sentimiento oculto. Muchas veces creemos que no lloramos o que esa persona no la echamos de menos porque somos carentes de sentimientos, todo lo contrario, simplemente esa persona no se ha hecho necesaria e imprescindible, por eso su marchada nos da, en cierto modo, igual.

El sentimiento de vacío existe, claro que existe pero no como la definición de nada, sino porque carecemos de aquello que en cierto modo no necesitamos, o que el sentimiento es tan pequeño que no lo sentimos y creemos que no está porque no está con la intensidad normal o deseada.

domingo, 25 de agosto de 2013

Depende del alma que nos analice somos una cosa u otra.

El mundo es demasiado misterioso como para ponerle una etiqueta. Decir lo que está bien y lo que no. Lo que es normal y lo que le pertenece a los locos...

¿La muerte le pertenece a la vida? ¿O la vida le pertenece a la muerte?
Creo que ambas son correctas. Sin vida no hay muerte y sin muerte no ha vida, o al menos esta vida que conocemos.

La reencarnación es una manera de tener esperanzas en otra vida que aún no te pertenece. Es otra forma que tiene el ser humano para poder resguardarse de las equivocaciones del presente y tener esperanzas de que hay otra vida que les espera tras el fin de ésta.
Hay otras religiones que se basan en los actos presentes para determinar lo que te puede pasar más allá, si serás castigado por tus actos o premiado por tu bondad. Me parece otra forma que tiene el ser humano de protegerse de la ignorancia y su única forma es la imaginación. Aquello que nos protege de la realidad que vivimos, nos encierra en una burbuja llamada ilusión.

Si te detienes un minuto puedes observar que todo lo ha inventado el ser humano, a todo le ha puesto un nombre/etiqueta para poder identificarlo. No hay forma más tonta de limitar lo que uno siente, lo que uno puede llegar a ver.
Creo que cada persona es un mundo. Y ese mundo les pertenece, se llama alma. Todos la tenemos, es ese subconsciente que nos ataca cuando ve que algo va mal o vamos por buen camino.
Cada alma es diferente, los pensamientos son dispares y nunca podrás encontrar dos personas iguales, con el mismo pensamiento en todo y con un corazón que vaya al mismo son.

Supongo que por eso se han creado leyes, en cierto modo cortan la libertad de la persona y la clasifican dentro de la sociedad.
La sociedad es un gra psiquiátrico al que todos pertenecemos, no sabemos si en menor o mayor medida somos cuerdos o no. Depende del alma que nos analice.

sábado, 24 de agosto de 2013

Mi ángel.

Crea junto a mí nuestros sueños, deseos.
Déjame descubrir el más oscuro de tus placeres.
Quiero despertar junto a ti y dormir respirando el mismo aire.
Haré que tu corazón lata tan fuerte que incluso yo lo escuche.
Fundiré mis labios a tu cuello, mi cuerpo a tu cuerpo.
Esas noches en la que la luna y las estrellas nos envidian por no poder brillar con nuestro amor.
En el amanecer quiero ver como cada rayo de sol recorre tu cuerpo a la velocidad de la luz y te ilumina como un ángel. Mi ángel.

jueves, 22 de agosto de 2013

Cosas sueltas...

~Amor sin corazón es como una playa sin mar, un parque sin niños... Uno deja existir por la ausencia del otro.

~El amor egoísta es ese en el que se quiere más a uno mismo que a su compañero de camino.

~Sonrisas rotas que nacen del corazón y mueren en la boca.

~Sólo sabes llorar cuando no ves nada y crees que todo lo que te rodea a caído en tal vacío que duele si lo miras.

~Dejaste de volar porque tenías miedo del cielo azul y de la fuerza de tus alas. Prefieres quedarte encerrado envidiando a todos los que surcan el cielo sin miedo a caer, porque todos tenemos un final y hay que saber aprovechar lo que tenemos ahora ya que algún día lo perderemos todo, si alguna vez fuimos dueños de algo.

~Todo nos lleva a la locura y nos atrevemos a llamarnos cuerdos porque el mundo va como vamos nosotros.


¿Por qué...?

Odio este dolor. Lo prefiero antes a la nada, pero noto como me destruye, como me va vaciando lentamente y no siento nada... Es putrefacto y asqueroso.
Es como si me quisiese matar y al no conseguirlo hace que yo intente soltarlo sin conseguir nada...

Odio como se va apoderando de mí por las noches y como consigue cambiarme en menos de unas horas. Se apodera de mí, o va acabando poco a poco con lo que quedaba en mi interior. En el día a día no siento nada, estoy vacía. Sonrío por inercia y, como siempre, para aparentar que todo va bien.

Una puta mierda, el mundo se abre bajo mis pies y no consigo frenarlo, sólo caigo al vacío y no paro de caer. No hay suelo que me frene reventándome la cabeza o partiéndome las piernas. No lo hay porque no hay fin para este sufrimiento que poco a poco va ganando la batalla y mientras el otro bando se queda sin fuerzas...
La existencia sin vida no es vida, es un producto del dolor y el sufrimiento, de la agonía y el odio. Una autodestrucción permanente que sólo puede terminar o con la muerte o con que la misma se dé cuenta de su grave error. Ambas muy dolorosa y una con un final sin retorno, o eso creemos.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Una vez más.

Todo va deprisa, nada se detiene. Pero no porque el tiempo trascurra más rápido en unos momentos y más lento en otros. Es triste que el tiempo no lo haya inventado nadie y que nadie lo pueda detener, simplemente pasa y no puedes hacer nada por evitarlo.
Si prefieres llamar al tiempo de otra manera no puedes, a mí al menos no se me ocurre. Podria llamarle paso de la vida, pero su esencia sigue en ese "paso".

Muchas veces me encantaría parar el tiempo en un momento, un recuerdo. Incluso volver atrás para revivirlo una y otra vez... Otros me gustaría borrarlos y reescribir esos recuerdos por otros. Pero el tiempo sigue, fluye sin más.

Sólo en una noche.

Pintar aueños en la almohada mientras huelo tu pelo, saboreo tus labios, toco tu delicada piel de porcelana, dibujo corazones en tu espalda, te susurro al oído un "te amo" del que mis labios nunca se cansarán de pronunciar.
Una noche en la que la luna nos ilumine y las estrellas nos envidien. En la que nunca queramos ver un amanecer para estar siempre juntos, fundidos en un abrazo, unidos por el alma y que lo único que nos impida unirnos sean nuestros cuerpos.
Una mirada en la que no necesitemos hoguera y que sólo al mirarnos a los ojos lo veamos todo, lo sintamos todo.
Que la oscuridad no nos impida ver el alma, sentir nuestros cuerpos, oír nuestras respiraciones.
Quiero que despiertes todos mis sentidos y me ayudes a olvidar el dolor. Echarlo tan lejos de nosotros que las heridas del alma sean meras cicatrices que dejan marcados de recuerdos algo que a tu lado se me olvida lo que he vivido, el dolor que he sentido...

sábado, 10 de agosto de 2013

La sonrisa muda.

Esa sonrisa que nunca dice nada. Esa sonrisa forzada que te sale sin querer. Una sonrisa amaestrada y que pierde toda su alegría. No te deja acercarte a ese corazón ya olvidado para muchos, imprescindible para el que lo posee.

Una sonrisa muda es aquella que aunque brille nunca va a decir nada. Jamás va a ser recordado como la más bella de las sonrisas. Siempre será esa sonrisa que una vez te fue regalada pero en su interior no había nada, la nada más absoluta, la nada más dolorosa, la nada más absurda...

Duele esa sonrisa cuando la recibes pero ya cuando la provocas es tal el vacío que te dejas de sentir por un momento, no sabes nada de ti. Eres un cuerpo sin alma, sin sentimientos... Esa sensación no duele porque dejas de sentir por un momento. Dejas de sentirlo todo y empiezas a ser vacío. Cuando se te pasa ese momento lo empiezas a sentir todo y todo puede contigo. Cada sentimiento es doloroso, la felicidad se convierte en un cuchillo que te rompe la sonrisa, el dolor es la bomba que destruye tu corazón. Y así cada sentimiento acaba contigo después de ese momento de vacío tan silencioso que se apodera de tu alma.

domingo, 4 de agosto de 2013

Déjame olvidar cada gota de lluvia.

Olvídate del agua, del aire, de la noche... Olvida cada cosa que te hace sentir humana.. Esas debilidades indescriptibles pero que todo el mundo sabe. No dejes hablar al corazón cuando el que tiene que dominar por completo es la cabeza.

Sentir nos hace débiles y frágiles, que nuestra felicidad pase a manos de alguien que no seamos nosotros, dejar parte de nuestra vida a los demás. Llega un punto en el que no quieres compartir nada con nadie porque desconfías de todos.

Quiero olvidar todo aquello que me encanta y que si lo tengo me hace feliz y sonreír. No quiero sonreír más porque sé que después viene el anhelo y la angustia por algo que no siento.
La lluvia hace que todos mis problemas desaparezcan mientras estoy debajo de ella. Dejo de ser esa persona que todos quieren que sea y empiezo a ser yo, sin tener que forzar nada porque no hay nadie que quiera algo de mí.

Nos forzamos a sonreír tantas veces que hay momentos en los que nos engañamos a nosotros mismos y creemos que somos felices. Hay otras personas que se esfuerzan en llorar y se acaban creyendo su sufrimiento aunque todo sea perfecto. Luego están los que no saben nada de nadie y son como son, las circunstancias no les afectan porque han aprendido a que nada importa y a lo único a lo que te puedes aferrar es a tu vida.

¿Dejaremos de sentir alguna vez? ¿O es uno de nuestros castigos, como por ejemplo el sufrir por culpa de ellos?

Perdida en cada segundo.

El tiempo no me pertenece. Vivo y convivo con él. Si no se detiene significa que sigo viva, que sigo aquí. Todavía nada ha terminado, todo continúa aunque yo quiera pararme en el ahora y dejarlo para siempre.

El tiempo es algo increíble, dura siempre, no hay fin para él excepto él mismo. El único que puede terminar con su existencia es él, nada ni nadie lo puede detener.
De pequeña creía que el tiempo era Dios porque está en todas partes, siempre la misma magnitud, es universal y nadie lo puede hacer cambiar. Estaba ahí desde el inicio de todo, aunque nadie lo pudiese contar. Está en todos los libros de la historia, siempre está presente en nuestra vida.

Pensamos que Dios es alguien que nos ayuda, pero... ¿Y si Dios es el tiempo que vivimos? Él nos da la vida y nos la quita. Se empieza a contar desde el primer segundo cuando estás en esta vida. Se sabe, gracias a él, el día que has sido concebido. 
El tiempo transcurre en nuestra vida y si hay tiempo habrá oportunidades cada día que vivas. 

No puedes detener el tiempo, es imparable. Sólo lo puedes contar por lo que ya ha transcurrido pero no lo que te queda por contar. La vida es sorpresiva y puede que al minuto siguiente ya no puedas contar el tiempo y te quedes en la nada, o puede ser que te encuentres con todo el tiempo que has desaprovechado en tu vida, es decir, con Dios.

Convivimos con él cada día. Está ahí siempre. Hay veces que el tiempo puede pasar muy rápido o muy lento pero siempre transcurre de la misma manera para todos. No hace distinción de nadie. El tiempo nos castiga o premia a todos. 

Puede que no esté en lo cierto al escribir todo esto. Pero es una opinión que me ha resurgido de cuando era pequeña, nada más. 

viernes, 2 de agosto de 2013

Quiero hacer con mi tiempo algo nuevo.

Nos pasamos la vida queriendo hacer algo nuevo, algo con lo que hemos soñado tantas veces que lo confundimos con la realidad...
No quieres que el tiempo acabe nunca porque hay tantas cosas por hacer y que las circunstancias te impiden hacer.

Habría que dejar de lado todas esos malditos momentos en los que nuestra mente nos impiden hacer eso que deseamos, esos pensamientos que no nos dejan avanzar.

Sin quererlo dejamos que la sociedad nos corte las alas. La libertad es algo que pagamos con el sufrimiento de cada día, las insatisfacciones, el dolor, el agobio...
No puedes ser libre si perteneces a la sociedad aunque te quieran hacer lo contrario.