jueves, 27 de febrero de 2014

Bienvenidos al olvido.

Tenemos desde olvidar sentimientos, a pensamientos, recuerdos e incluso, personas. Increíble eh, pocos pueden darte todo lo que te puedo dar, la posibilidad de empezar de 0, de hacer todo aquello que por culpa de un pasado que existe en tu mente no puedes hacer.
Pues bien, ¿por dónde empezamos? ¿Qué quieres borrar? ¿Qué no te gusta tener en mente como un fantasma que ronda todo el día a todas horas por tu cabeza?

Espera, ¡me lo está pareciendo a mí o te lo estás pensando mejor! ¿En serio no quieres borrar nada? ¿Tienes miedo a perder lo que eres, en lo que te has formado a partir de la experiencia y cometer errores que ya tenías por superados?

Se me olvidó decirte que no nos hacemos responsable de los efectos secundarios como por ejemplo:
-Borrar más de lo deseado.
-Olvidarse de cosas necesarias.
-Perder la identidad.
-No reconocerse.
-Caer en depresión por creer que su vida no tiene un pasado ni recuerdos.
-Cometer errores ya cometidos y que duela igual o incluso más.
-Devolver a la niñez.
-Puede desaparecer la familia, los amigos y esas personas especiales que siempre componen la vida de todos un poco.
-Sentirse completamente vacío.

Bueno, no le recomiendo a nadie de los míos que se destape los sesos y los vacíe de aquello que poco a poco, día tras día, experiencia tras experiencia, le ha ido llenando y es quién es.

¿Aún quiere borrar aquello que no le guste?

La necesidad de necesitar.

Creo que el título lo dice todo "La necesidad de necesitar", eso que algunos aborrecen y otros dependen como el no poder vivir sin aire.

No me extiendo, seré breve.

Necesitamos a los demás, nos gusten o no, les queramos o no, es totalmente indiferente, la necesidad de convivir con ellos día a día. A unos los necesitamos más y a otros menos. Miedo a la soledad, a la locura, a no poder comunicarnos, a callarnos todos los pensamientos, a sentir por nada ni nadie, convertirnos en unos pobres mendigos de la vida pidiendo una mendicidad de amistad, de cariño, de acercamiento con una persona.

Miedo a una soledad que será eterna.

viernes, 21 de febrero de 2014

Quizá, pueda ser... Pero nada es lo que creemos que es.

Quizá sea yo que prefiero vivir en los sentimientos, en las acciones tomadas por impulsos, por la necesidad de sentir y no dejar de hacerlo nunca aunque me cueste como a nadie. Porque es muy fácil meterme en un programa, clasificarlo todo, etiquetarlo, ponerle nombre... Madre mía qué fácil me resulta eso.

Pero no, quiero lo complejo, lo complicado, lo que requiere una explicación imposible de dar, lo que nadie puede definir lo que se nos escapa de la razón, eso que a nadie le gusta tener pero todos necesitamos, eso que es incontrolable, sale y dejas de tener el control sobre ti mismo...

Es tan maravilloso, tan humano, tan esencial para la vida que creo conocer, tan importante para no dejar de ser quienes somos...

Dios... Dios es algo, alguien, no lo voy a etiquetar, no sé lo que es, se que está, quizá sea el ser en su esencia, en su puro estado... Quizá no sea y simplemente esté... Es posible que simplemente sea el verbo 'to be' en inglés, 'está' y 'es'.

Sé lo que no es Dios, no es una explicación, no es un anhelo a la compañía, no es la necesidad de nuestra ignorancia para no sentirnos estúpidos, no es una mejor forma de vivir la vida, no es una forma de afrontar la muerte... Es fe, en sí es fe, es un sentimiento, lo sientes y punto. Puedes ser más o menos sensible para sentirlo, por ser una persona fría o no, por creer unas cosas u otras, por ser como eres, por vivir lo que has vivido...

miércoles, 12 de febrero de 2014

Algo te destruye hasta que te dejas de reconocer.

Hay cosas que suelen morir, desaparecer, quedarse en algo que alguna vez fue nuestro.
Luego hay otras que permanecen, se quedan atrapadas en algún rincón de nosotros el cual buscamos de manera alocada, sin aliento. Nada, no hay forma de encontrarlo, no está....

De repente reaparece ese dolor, pincha, quema, arde, destroza... Lo único que hacemos es quejarnos o quedarnos callados en algún sitio de la oscuridad del alma esperando a que se pase, a que vuelva a su sitio, no nos gusta que esté deambulando por nuestra mente y nuestros sentimientos. Qué sensación más desagradable.

Se duerme, de nuevo volvemos al día a día, no somos felices pero intentamos serlo, queremos sustituir el vacío que ha quedado por dicho recuerdo pero no nos damos cuenta que no es vacío, es más bien todo lo contrario, está tan lleno, tan abarrotado de sensaciones que es imposible meter más. Ya sean buenas o malas, eso es indiferente ahora mismo.

Lo más gracioso es sentirte pleno lleno y cuando se mueva el monstruo guardado odiarte, entrar en un vacío, en una caída de vértigo, quieres llorar, no puedes, sólo te sale reír de la manera más absurda y más alocada que conoces, que incluso creías que no tenías. Te has convertido en un ser sin cordura, sin sentimientos, completamente lleno de nada, no hay color, no hay oscuridad, no hay luz, o quizá es que no sepas lo que hay.
No lo sé, lo más gracioso es intentar dar nombre a todo aquello que nos pasa, darle forma, color, vida, y no todo tiene que tener una forma determinada, ni tiene por qué existir, simplemente está ahí, lo sabes, lo sientes, pero las palabras se quedan cortas para definir a eso que llevas dentro y mientras te está matando.

Así normal que nadie te pueda ayudar, que nadie sepa con claridad lo que pasa, si ese algo sólo vive en ti, en nadie ni en nada de este mundo. Porque nadie nos dijo que fuésemos únicos y que lo verdadero es lo único que conocemos, ¿me equivoco?