Quizá no te hayas parado a mirar a los ojos a un mendigo que pide limosna y retires la mirada cuando crees que te va a mirar. ¿Vergüenza? ¿TÚ? ¿Por qué? ¿Eres tú el que está en la calle? Sí. ¿Eres tú el que no tiene? No. ¿Eres tú el que no quiere dar? Sí.
Es triste ver como la sociedad va a peor, más seguridad, más dinero, más lujos, más codicia, más odio, más egoísmo, más avaricia, más... ¿Qué más? Ah, sí, más avance tecnológico y científico para unos cuantos afortunados, que por haber nacido en cierto lugar y familia ya tienen más derecho a la vida. Mientras a nuestras espaldas se cometen aberraciones humanas preferimos mirar las noticias, que nos dure el susto ese minuto que dure la noticia y ya luego seguir con nuestras cómodas vidas. ¡Qué gracia! La era de la mentira. Todo es nuestro, todo en nuestro poder para... ¿Seguir igual y convertirnos en unas máquinas?
Todo se ha enfriado tanto... Todos nos hemos distanciado, ya no hay gritos en la calle, ya no hay apoyo humano, incluso los mendigos ya no se atreven a hablar y escriben en sus cartones para que no les tengas que mirar y sea más cómodo, inclusos con ésas NO LO LEES. Comodidad, comodidad y más comodidad.
Vivir en un cuento de hadas es lo más fácil, ¿no?
Puede que no estemos preparados para ser personas.
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