Tendría que dejar los malos hábitos. Los miedos. El pasado. Olvidarme para siempre de esa persona que sin quererlo está presente en cada paso que doy. Dejar el hinchazón de los ojos. Los mocos en los clinex de debajo de la almohada. La pequeña lluvia bajo las sábanas. Dejar de mojarme aún más la cara en la ducha. Ahogar las penas con lo menos indicado para que se vaya con el viento. Dejar de no sentirme cuando tendría que sentir.
Es hora de vivir. De regalar sonrisas. De llorar de felicidad. De... No sé seguir porque no es lo que me apetece escribir. Ya me gustaría pensar así pero no puedo, no hay manera de hacer borrón y cuenta nueva.
Ahora, hoy, ha sido un día de mierda. No me apetece ni salir de la cama y menos de la ducha. Hacer lo menos indicado para que una parte de ti se vuelva a esconder y te deje tranquila en un vacío que cuando está lleno malo.
El derecho a sentir, a dejarme llevar, es un sueño de niños, como si quisiese aplastar a un elefante siendo una insignificante hormiga. Algo ridículo.
Pues eso, que no es un grito de ayuda, ni para llamar la atención. Que sinceramente me doy igual, me la sudo. Es para deciros que bendita vida la que tenéis, Dios bendiga a todos aquellos que creen y no, y que viva la madre que te parió si lees esta entrada de mierda de una chica que ha tenido un mal día, se ha dado de baja Twitter y está hasta el culo de ella misma.
Un saludo.
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