Todos tenemos miedos, somos egoístas y no dejamos que nada ni nadie nos quite lo que nos pertenece. Pero... ¿Hay algo que nos pertenezca? En fin, dejo esta pregunta aquí, sin responder, porque me da bastante igual lo que poseas o dejes de poseer ya que todo tiene un tiempo de caducidad, incluida tu propia vida en este mundo. Pero este no es el tema que quiero tratar.
Amamos cuando somos pequeños, pre-adolescentes y no sabemos el dolor del amor, del sincero, con el que te entregas y te permites fantasear con esa persona de la manera más pura e inocente que conoces. Normalmente no llegamos a nada con esas personas, nos da miedo el rechazo y, como siempre, el qué dirán.
Nos vamos haciendo mayores, unos se atreven a volver a amar, con la misma sinceridad pero no con la misma inocencia de antes, la han perdido. Otros se mantienen alejados de la palabra amor y simplemente se entregan a los placeres, a la sensualidad, al cuerpo sin dejar de lado el disfrute superficial del alma. Los que tienen menos suerte se esconden en su habitación temblando por volverse a enamorar, más tarde se convierten en personas frías sin sentimientos, porque los han matado lentamente y en silencio mientras nadie se fijaba en ellos.
¿Por qué nos da tanto miedo este mundo? ¿Por qué no lo cambiamos o, al menos, a los que no rodean para que la enfermedad del amor llegue a todas partes? Creo que no me estoy explicando... Pienso que si empezamos a querer, a amar con toda nuestra alma a muchas personas, sin miedo, con valentía y coraje, a lo mejor recibimos lo mismo, si tenemos suerte, y sino pues... ¿Qué quieres que te diga? La vida es demasiado corta como para vivirla uno en soledad y egoísmo, pero claro, puedo estar equivocada, pero creo que nadie lo ha intentado y todos seguimos igual de infelices. ¿Por qué no hacer la prueba?
No hay comentarios:
Publicar un comentario