¿Qué fue de ese sentimiento que te hacía sonreír como un loco?
¿Dónde se quedaron las risas que sonaban a puras, a limpias y las cuales te encantaba oír?
¿Por qué se apagó tu mirada y ahora sólo sostiene la mía cuando tiene ira o rabia?
¿Qué pasó con los paseos en los que las palabras no daban a basto y las callaban los besos?
¿Se marcharon los besos tímidos que sólo se atrevían a rozar los labios de al que amabas?
¿Marchitaron las rosas que olía cuando la alegría recorría mi cuerpo?
¿Dejó de llover cuando el dolor sólo existía en mi pecho?
¿Voló la ilusión que mantenía este juego de locos?
¿Se detuvo el tiempo para que el sentir fuese un sueño de aquellos que aún piensan?
Creo que ya no me queda nada... Soy el vacío, el absoluto abismo que todos temen, que todos evitan, pero que a la vez te acerca tanto a esa persona con la que te sientes tan a gusto y te mece para que te quedes dormido en sus brazos del olvido, de tu olvido.
Alejar de mí a todo aquel que se quiera acercar más de la cuenta. ¿Qué me queda? ¿Qué te queda? ¿Qué nos queda?

No hay comentarios:
Publicar un comentario