Cansada de navegar en un mar de cristales rotos.
Mi barco se hundió hace tiempo, y lo único que sé hacer es hacerme cortes al intentar avanzar en lo que unos llaman vida.
Veo grandes barcos con gente subida a ellos que bailan, se asoman para ver su reflejo en el cristal roto, tienen miedo de caerse y por eso se ven desde lejos... Nadie me puede ver, nadie oye mis lamentos ahogados en el frío mar de cristales rojos.
¿Por qué cristales rojos? Porque por desgracia hay muchos que están como yo, que nadan y al intentar llegar a tierra firme que les salve o gritar a un barco, a una lancha a lo que sea para que les salve nadie les oye...
Incluso llega un momento en el que ya no pides ayuda porque te avergüenzas de tanta herida como tienes en el cuerpo, de cada arañazo que te marca, de cada corte que una vez de él emanó sangre y ha dejado una cicatriz en ti.
No quieres que nadie vea tu cuerpo destrozado, tus ojos fríos y distantes, tu alma rígida e impura...
Te sientes nadie en ese mar, en ese dolor, cada día te superas sin saberlo pero a la vez tienes ganas de hundirte pero... ¿Cómo te puedes hundir en un mar de cristales? No puedes, simplemente tienes que quedarte en la superficie esperando lo que siempre llega o provocándolo tú con uno de esos cristales que te rodean, esos problemas que te hieren.
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