Paisajes inimaginables, noches de amor en silencio, luces que bailan con la oscuridad, sonidos que se camuflan en el silencio, pensamientos que no dejan soñar, lágrimas que se convierten en cristal, cuerpos que vuelan, amantes que se echan de menos...
La dulzura de los sueños, de que todo sea real y posible sin importar a quién le pueda afectar o lo egoísta que pueda llegar a ser lo que deseo.
Nada ni nadie me lo puede romper, sólo mando yo, ¡qué locura!
Un mundo creado sólo por mí y para mí, ojalá no despertar nunca y quedarme siempre allí.
Mis sentimientos se quedan junto a ti mientras te doy forma, corazón, alma... Eres mi pequeña creación, tan perfecto para mí pero a la vez tan imperfecto para otros.
Soy mi propio dios, acaso tú mi pequeña creación, ¿vas a negarme mi propia existencia simplemente porque cometí un pequeño error? Mi error fue no ponerte otro par de ojos que miren por el corazón, lo oculté tanto para que nadie te lo pueda romper ni manejar que se me olvidó conectarte el corazón al cerebro, el alma a la razón, y con ello a los ojos que me ven, los labios que me podían besar, los oídos que me podían escuchar, el tacto que me podía tocar... Ya no me amas, pero yo te sigo queriendo, en silencio, me duele no tenerte junto a mí y que te alejes sin pensar en mí...
Puedo gritar, puedo abrazarte, pero no me sientes porque el corazón es un órgano solitario que se ha alejado de mí, no me reconoce. Pero no por ello mi amor por ti ha desaparecido ni ha dejado de existir.

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