Hay veces que siento como se apaga el mundo lentamente cuando tus ojos no me miran, cuando tu mirada no me habla...
Necesito ver el sol en tus ojos, las estrellas en la noche pero no me dejas verlo porque las lágrimas inundan tu alma en el mar de la agonía y la desesperanza...
Hay días en los que tu presencia me deja más ciego que el propio sol y noches en las que eres mi luz, mi delicada y dulce lucecilla que me ilumina cuando todo es oscuridad, tiniebla, miedo...
Quiero que te vuelvas a iluminar cuando nos podamos fusionar en un abrazo y si desaparezco mientras tu luz me consume, que así sea. Sólo tu me has dado la vida y sólo tú me la puedes quitar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario