Esa sonrisa que nunca dice nada. Esa sonrisa forzada que te sale sin querer. Una sonrisa amaestrada y que pierde toda su alegría. No te deja acercarte a ese corazón ya olvidado para muchos, imprescindible para el que lo posee.
Una sonrisa muda es aquella que aunque brille nunca va a decir nada. Jamás va a ser recordado como la más bella de las sonrisas. Siempre será esa sonrisa que una vez te fue regalada pero en su interior no había nada, la nada más absoluta, la nada más dolorosa, la nada más absurda...
Duele esa sonrisa cuando la recibes pero ya cuando la provocas es tal el vacío que te dejas de sentir por un momento, no sabes nada de ti. Eres un cuerpo sin alma, sin sentimientos... Esa sensación no duele porque dejas de sentir por un momento. Dejas de sentirlo todo y empiezas a ser vacío. Cuando se te pasa ese momento lo empiezas a sentir todo y todo puede contigo. Cada sentimiento es doloroso, la felicidad se convierte en un cuchillo que te rompe la sonrisa, el dolor es la bomba que destruye tu corazón. Y así cada sentimiento acaba contigo después de ese momento de vacío tan silencioso que se apodera de tu alma.
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