Tumabada mirando la infinidad de las estrellas en un oscuro manto que nos cubre al que llamamos cielo.
La luna nos mira y vigila cada noche, sabe lo que ocurre en cada rincón. Nos muestra su mejor cara, para que la noche no sea simplemente oscuridad y estrellas.
Tumbada sobre una roca en la que puedo oír al mar chocar contra ella. Ese sonido que te envuelve en un atmósfera de paz y sosiego. Ese momento en el que todos tus sentidos se centran.
El olor a mar, la oscuridad infinita que te lleva desde la orilla hasta donde la vista alcanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario