Todos en algún momento de nuestra vida queremos ser amados, queridos. Sentirnos un todo para alguien.
Siempre, en algún momento, hemos tenido la necesidad de alguien. Hemos querido estar con esa persona, la hemos echado de menos, queremos sentirla como si fuera nuestra.
Nacemos con la necesidad de que nos quieran. Somos frágiles y deseamos que nos presten toda la atención para las pequeñas cosas del día a día que luego nos damos cuenta que son minucias y, en cierto modo, nos creamos problemas para volver a "llamar la atención" que hemos obtenido desde pequeños y no nos queremos dar cuenta que somos totalmente imprescindibles. Si no fuera por las personas que nos quieren, que se preocupan por nosotros, nuestra existencia dejaría de tener sentido porque uno mismo no puede darse todo el amor que necesita de otra persona que no sea él.
Por lo que, el título de la entrada obtendría un sí por respuesta. Un sí que implica todo, desde que naces hasta que mueres. Ya no es sólo lo que te impone la sociedad de tener que casarte y formar una familia, también el amor que se necesita como persona, sentirte alguien y no algo.
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