Cierra los ojos y piensa en aquellas cosas que no te gustarían que desapareciesen nunca.
Ésas que te gustaría tener siempre a la vista.
Ésa que las tienes tanto cariño que ya forman parte de ti.
Sigue con los ojos cerrados y ahora respira hondo, y siente como todo el aire que creías que era vacío entra dentro, muy dentro de ti, tanto que entra en tus propios pensamientos.
Antes de echar todo el aire piensa fuertemente en todo aquello que no quieres tener a tu lado y que te sobra. Ahora echa todo el aire.
Sentirás que te falta algo, porque incluso las cosas malas saben quién eres y también forman parte de ti. Porque tú estás formado por tantas experiencias y personas que ya si te miras a un espejo solo no te reconocerías.
No sabes quién eres, sólo sabes lo que los demás quieren de ti y no lo que tú quieres de ti.
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