En ocasiones pienso que la ignorancia es la respuesta a la felicidad.
Dejar de cuestionarte preguntas de las que temes respuesta.
Dejar de intentar llegar a una verdad que no existe.
Quieres dejarte llevar y no puedes por el miedo basado en la experiencia del dolor.
No puedes vivir sin querer saber más y desear conocer aquello que nadie ha llegado a descubrir.
Y no nos damos cuenta que el mayor secreto somos nosotros mismos, que es posible que las respuestas no estén fuera, sino dentro. Pero tenemos tanto miedo a saber quién somos, a descubrirnos y no gustarnos, a poder llegar a odiarnos hasta el final de nuestros días.
Es muy posible que no hayamos construido pequeñas maquetas de nosotros mismos en el día a día para poder sobrellevar las mentiras, el dolor, el saber, incluso la ignorancia que nos cuesta tanto asimilar.
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