domingo, 9 de junio de 2013

¿Sigues vivo muriendo o estás muerto viviendo por miedo?

Atento a los latidos de tu corazón cuando empiezas a sentir algo. No sabes qué es. No sabes porqué tu corazón va más rápido cuando tus sentimientos empiezan a sentirse confusos y aturdidos. No sabes controlar tus pensamientos que al final siempre te llevan al mismo sentimiento desconocido.

Cuando estás con esa persona, que tú aún sin saberlo, te llega a crear todas esas emociones en ti, todo se vuelve más confuso, estás aturdido, no sabes controlar cada cosquilleo, cada sonrisa, cada mirada, cada palabra, cada caricia, cada acercamiento... Sólo el estar con esa persona te crea un cosquilleo y un escalofrío muy agradable pero a la vez inmensamente lleno de emociones y sentimientos que quieres callar, quieres controlar.
Cada sentimiento te lleva a tocar el cielo, a poder sentirte parte de él. Cada emoción te hace volar cada vez más alto y más alto, quieres llegar hasta el final de todo esto que estás sintiendo. Pero a la vez miras hacia abajo y ves que cada emoción que te impulsa hacia arriba te aleja del suelo. Meditas un momento y tienes miedo a la caída. Temes que las emociones sentidas una vez se acaben y los sentimientos desaparezca y caigas al vacío. Sientes vértigo de la caída, quieres pisar suelo firme y sentirte seguro. 

No sabes dónde te va a llevar cada sentimiento que cada día que pasa sientes con más fuerza porque estás o quieres estar con esa persona que ocupa ahora mismo la gran mayoría de tu tiempo.
Quieres controlarlo, que detenerlo y dejarlo en lo que es, un sentimiento y un sueño que puede que se haga realidad o no. No lo quieres comprobar por miedo. Serás un cobarde pero ahora mismo eso te da igual, porque no hay mayor miedo para ti que el no saber lo que pasa, no saber lo que ocurre...
No quieres volar con las alas de la emoción, porque es lo que te hace subir. Te hace subir la inmensa emoción del qué va a pasar, qué va a suceder...
Esas interminables preguntas con las que vuelas cada vez más alto, puedes incluso sobre pasar la tormenta de problemas que antes no te dejaba ver el sol.

He caído muchas veces, no importa caer una más. Los errores existen. Yo sí quiero volar alto, muy alto, allá  donde nadie ha llegado. Quiero tocar el cielo con mis manos. Si luego caigo puedo decir que he podido tocar el cielo, lo he sentido y ahí está, no es un cuento de hadas que nos contaban para que todo fuera mejor. 
Temo la caída, pero... ¿qué sería de esta vida sin dolor? Prefiero seguir viva aunque sea sufriendo que morir estando viva sin sentir por miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario