sábado, 29 de junio de 2013

No te detengas.

Sigue caminando, sigue, no pares nunca. Corre, corre como nunca, hasta ahogarte con tu propio aire.
Ahora detente y mira a los que te esperan en la meta, te aplauden a ti, te animan a ti, te han estado esperando pacientes en todo tu recorrido. Confían en ti, saben que lo vas a lograr, que lo vas a conseguir, que todo está en ti. Ellos sólo pueden animarte y darte su último aliento para gritar tu nombre y que sigas adelante. Nadie puede correr por ti. Nadie puede conseguirlo por ti. Sólo pueden darte agua cuando estés sediento, gritar tu nombre cuando agaches la cabeza y creas que todo a terminado.
Mírate, estás cansado, agotado, lo único que quieres es que te abracen y te lleven a casa; pero en el fondo sabes que todo eso va a llegar y va a ser diferente si llegas o no a la meta. Inténtalo, llega, y verás a la gente que te quiere que te ha estado esperando todo el tiempo.

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