sábado, 27 de julio de 2013

Cruzas miradas y lo único que ves es...

Quiero mirarte a los ojos y ver en ellos lo que piensas, lo que sientes, lo que quieres, lo que odias, lo que deseas.
Me encantaría conocerte en sola mirada y saber todo de ti, que no se me escape ningún detalle de todo lo que te rodea, de lo que eres.

Dicen que la mirada es el espejo del alma, supongo que si prestásemos más atención a ese par de ojos que nos miran con fijeza, podríamos saber más de lo que creemos, podríamos intuir muchos pensamientos que se le estén pasando por la cabeza en ese momento.
Una mirada lo puede decir todo, pero es tan breve ese momento que somos incapaces de captarlo todo, podemos creer entender una ínfima parte de eso a lo que llamamos alma, pensamientos y sentimientos, pero nos quedamos cortos, muy cortos. El alma tiene unas dimensiones infinitas, incomprensibles para la mente humana y demasiado pasionales para el corazón.

Entonces la mirada la podríamos definir como el pequeño universo de esa persona que no tiene fin y que nunca vamos a poder comprender por completo porque ni ella misma se conoce tan afondo que se ponga un punto  final a su ser, a su persona, a sus pensamientos y sentimientos.

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