Siempre me he preguntado si algo es completamente mío, si puedo decir que es mío y que lo será siempre.
Mi respuesta hacia esa pregunta formulada hace tiempo es que nada me pertenece por completo. Dependo de, al menos, una cosa para tenerla en mi poder y dominarla por completo. Si por ser dueño de algo entendemos que tienes poder absoluto hacia lo que posees.
No pensemos en cosas materiales porque dependen de algo físico, vamos a ver las cosas inmateriales, me refiero a sentimientos, pensamientos, creencias...
En cierto modo nuestra opinión está influenciada por aquellos que nos rodean desde el primer momento en el que estamos en esta vida. Sentimos cosas por lo que nos transmiten o lo que creemos que nos transmiten. Los pensamientos son dados por opiniones con las cuales no estamos sí o no de acuerdo y nos hacen pensar en la opinión que intentamos tener y que sea propia.
Seguramente ahora al leer esto quieres sacar una opinión propia pero te va a ser algo difícil porque, quieras o no, mis palabras te van a influenciar en aquello que piensas. Puedes pensar, inconscientemente, en llevarme la contraria y que menuda gilipollas y como se aburre en su casa, o por el contrario pensar que tengo razón en todo lo que digo e intentes matizar aún más mis pensamientos intentando hacerlos tuyos.
Las creencias son las que nos transmiten nuestros padres o aquello que en cierta etapa de nuestra vida empezamos a sentir porque hay algo más que nos hace creer en ello sin verlo.
No eres dueño de nada, y si crees que eres dueño de tu vida... Estás muy equivocado, dueño es aquel que puede hacer y deshacer lo que quiera con ello, tú puedes hacer vida, deshacerla... Pero no eres dueño de ella porque puede que tu intento se vea frustrado por algo biológico o algo físico que te impida a hacerlo. Puedes quitarte la vida y fallar por lo que no te pertenece. Ya no es por cuestiones relacionadas con la fe ni nada de eso, sino que está relacionado con datos estadísticos y comprobables que no eres dueño de tu vida.
Conclusión, estamos aquí para ser felices y no somos dueños de nada, y ahora mismo en el mundo en el que vivimos queremos ser dueños de todo lo que nos rodee y así intentar conseguir la felicidad. No nos queremos dar cuenta que la felicidad está en conformarse con lo necesario para el día a día y no para el mañana ni el ayer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario