Esa sonrisa que viste tantas veces... No era mía. Era teatro para aparentar lo perfecto que era todo el dolor que me rodea.
Ese maquillaje de cada mañana para que no se note que por la noche he llorado e irremediablemente llorar también por la mañana.
Ese dolor que se oculta en mi mirada. Esas lágrimas que se esconden cuando sale el sol cada mañana.
Esas cicatrices del alma que guardo y escondo.
Esas ganas de desaparecer pero no tener valor.
Esa fuerza de ir poco a poco con algo que sé que me matará.
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