miércoles, 1 de mayo de 2013

Sígueme.

No dejes que me marche, no dejes que mi cuerpo no te sienta en las noches en las que necesito un abrazo. No me dejes sin aliento porque te hayas marchado.
No hagas que mi lágrimas caigan por no tenerte a mi lado y ver que te alejas cada vez más de mi lado.
Vuelve si ya te has marchado, o quédate si aún sigues a mi lado.
Ven, abrázame, bésame, te entregaré todo lo que hay en este corazón.
Rodéame con tus brazos y prométeme que siempre estaré a salvo mientras te tenga a mi lado.
Recuérdame que siempre estarás en mis buenos y malos momentos, en mis locuras, en mi cordura...
Compartamos el amor que se ha quedado olvidado, ese amor que nadie comparte, que ya nadie siente, que sólo unos pocos privilegiados sienten, ese que quiero compartir sólo contigo, ese en el que mi corazón grita tu nombre y únicamente tu nombre.
Ya nadie entra en este corazón, ya hay alguien que está en él, ya hay alguien que es dueño de él, ya hay alguien al que le pertenece. Ese alguien eres tú.


Parezco tan egoísta pensando solamente en mi felicidad, en el querer tenerte.
Sólo te pido una cosa, si alguna vez no eres feliz conmigo aléjate, márchate, no vuelvas jamás. Sé que mi corazón no aguantará, pero al menos estará bien pensando que eres feliz.


Si compartes conmigo todos los días de nuestra vida, esos que nos quedan, serán pocos o muchos, esos... Te juro que esos días serán infinitamente felices, me encargaré de que tu felicidad esté por encima de la mía, y que sólo tu sonrisa me haga sonreír, será mi sol de cada día, que solo tus lágrimas sean mi lluvia y que tus ojos serán mi luna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario