Tu corazón sigue latiendo aunque muchas veces no lo oigas.
Tu mirada habla y dice mucho sin tú saberlo, no lo puedes dominar.
Crees que puedes controlar tus pensamientos, pero sólo eres consciente de una mísera parte.
Crees que las emociones se basan en lo que sientes y ya está, no te das cuenta que van más allá. Es algo que no se puede explicar porque se escapa de la razón y todo aquello que no sea lógico, que no se pueda describir o definir, es una tontería absurda.
¿Sabes qué te digo?
Que soy lo suficientemente cuerda para saber hasta dónde llegan mis
emociones. Sé que hay algo que se me escapa y que dibuja una estúpida sonrisa en mi cara. Si por
un momento dejo de pensar en todo y lo único que hago es dejarme llevar por mil sensaciones, a
cual más disparatada y más opuesta de la anterior.
Nunca vi el sol en mi interior, pero no por ello he dejado de creer en él.
Siempre vi llover en mis ojos y no por ello he cogido un paraguas para que salpique a los demás y a mí no me moje mi propio dolor. Sólo si alguien quiere mojarse conmigo que sepa que no todo es una gran tormenta, hay veces que veo el arco iris sin ver el sol.
No dejes de mirar al cielo porque siempre estará el sol vigilándote y dándote su luz incluso en las noches más oscuras.
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